
Celsa Tarilonte Pérez
Peñagrande (Madrid)
24 de abril

GRACIAS CELSA
Hoy nuestras miradas se elevan al cielo contemplando el gran abrazo que DIOS, al que tanto amaste, te habrá dado. Y el de nuestra Madre María bajo la advocación del Valle a la que siempre cantaste esa Salve Castellana, con esa voz tan maravillosa de la que gozábamos al oírte cantar.
Hoy, aquí, resuenan las palabras de Jesús: “Entra porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, era forastero y me acogiste…” y las palabras de nuestra Madre Ana María Janer: “Sean amables con todos”.
Y como lo hizo Ana Maria, el amor a Dios y al prójimo fue tu vida. Serviste a los demás con firmeza, con caridad y dulzura. Acogías con tu sonrisa y servicio fraterno.
Con qué amor te recordaban hace tres días unos jesuitas que te conocieron en la casa de Dos Hermanas (Sevilla). Cómo te valoraban como mujer de Dios para todo y para todos. Cómo resolvías más de una urgencia en la casa.
Tus familiares recordarán y agradecerán el ejemplo que fuiste como hermana y “madre” de sobrinos. Seguro que tu luz, tu sonrisa y entrega seguirán más vivos que nunca en sus corazones. Porque no te has ido. Solo has cambiado de lugar.
Amaste a la Congregación hasta el último momento. Fuiste una bendición para las que te conocimos y vivimos contigo. Seguro que quienes te han cuidado y han estado cerca de ti, se llevan un legado de fe, amor, sencillez y humildad, frutos de los encuentros con Dios en la oración y el ejemplo desde tu infancia de tus padres, hermanos y la fe de tu pueblo.
Damos gracias a Dios porque valoraste lo pequeño, los trabajos humildes y la acogida con cariño en las Residencias y Casas de Espiritualidad sin esperar aplausos. Tu ejemplo valía más que mil palabras.
Descansa y goza. Cuídanos como lo hiciste siempre. Pide al Señor por nuestra Congregación, sus necesidades y deseos de servir a los hermanos.
Gracias por tu vida. Una vida bien vivida.
Gracias por lo que fuiste y nos dejas. Prepáranos un lugar junto al Padre para que nuestras tristezas se conviertan en alegría al ver a Jesús.
Tus Hermanas de Congregación que te quieren y siempre estarás su corazón.
Hna. Esperanza Álvarez Herrero
HOMILIA: MISA FUNERAL DE LA HERMANA CELSA
25/04/2026
Querida Madre Laura, madre General de la Sagrada Familia de Urgell, hermana Griselda, Superiora de la comunidad, hermanas de esta comunidad y las que os habéis acercado desde otras comunidades a despedir a la hermana Celsa y a toda la familia de las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell. Familiares, padre Evelio, que hoy nos acompaña en espíritu desde su cercanía agustiniano, personal de enfermería, hermano en el sacerdocio.
Transmitiros las condolencias y acompañamiento espiritual del P. Chema, Provincial de la provincia de España, que en los días de su presencia en Peñagrande celebra la Eucaristía en esta capilla.
Despedimos hoy a la hermana Celsa, una mujer que, tras 97 años de vida y 69 de consagración y entrega religiosa, ha completado su peregrinación hacia la Casa del Padre. Ayer pedí a la madre Laura una pequeña reseña de la vida de Celsa y, al ver su historia, se puede ver una vida que es eco perfecto de la Palabra de Dios que hemos escuchado y eco del carisma que abrazó con amor.San Pedro nos dice hoy: “Dios da su gracia a los humildes”. Celsa nació en el seno de una familia numerosa en Lagunilla de la Vega, una familia de profunda fe, compartiendo su vocación con sus hermanas Felicísima y Elpidia, y su hermano Evelio. Esa fe la llevó a decir “sí” a vivir su consagración en el Instituto de la Sagrada Familia de Urgell en el año 1954.
Como hija espiritual de la Beata Ana María Janer, Celsa encarnó ese carisma de caridad hecha servicio, especialmente entre los más vulnerables. Vuestra fundadora decía que hay que “servir con amor y desinterés”, y Celsa lo cumplió en su itinerario por Viladecans, Bélgica, Sevilla, Roma y Asturias. En cada destino cumplió el mandato de San Pedro: “Descargad en Él vuestro agobio”. Ella ayudaba a los ancianos a descargar los suyos, cuidándolos con esa caridad “Janeriana” que ve a Cristo en el que sufre.La lectura nos recuerda que el Señor nos “restablecerá y consolidará”. La vida de Celsa fue una lección de adaptabilidad evangélica, rasgo propio y característico de las religiosas de la Sagrada Familia, siempre prontas a donde la necesidad llame. En 2020, ante las exigencias de la pandemia, tuvo que dejar Pola de Lena para venir a Madrid.
Lejos de quejarse, se mantuvo “firme en la fe”. En estos últimos dos años, tuve la bendición y la suerte de visitarla, casi a diario, a petición suya, y de la madre superiora de entonces, aquí en esta casa de Peñagrande. En ese “ratito de oración” y al darle la comunión, muchas veces acompañado por alguna de vosotras, hemos sido testigos de su profunda fe y de su paz. En los momentos de silencio se sentía cómo el Señor la estaba “afianzando y robusteciendo” para el encuentro definitivo, viviendo la espiritualidad de la Familia de Nazaret en la sencillez de su habitación, en el recogimiento en la oración. Sus facultades para cantar hizo que esos momentos de encuentro con el Señor fueran una delicia y un encanto.
El Evangelio de Marcos nos envía a proclamar el Reino. Celsa lo proclamó, no con grandes discursos, sino con una vida entregada. Su “mundo entero” fueron los pasillos de las residencias y las casas de espiritualidad. Como quería Ana María Janer, ella fue un instrumento de consuelo, confirmando con sus obras la palabra de Dios.
Hoy, cuando el Evangelio nos dice que “el Señor Jesús fue llevado al cielo”, confiamos en que Celsa también ha sido recibida allí por la Sagrada Familia de Nazaret. Ese Señor con el que ella hablaba cada día en nuestra oración compartida es quien hoy la abraza.
Celsa ya no necesita que la visitemos para darle la comunión, porque ya goza del banquete eterno. Sus 69 años de consagración religiosa son testimonio de la “verdadera gracia de Dios”.
Que su ejemplo de entrega y su fe inquebrantable nos acompañen siempre. Descansa en paz, hermana Celsa. Amén.
Padre José Luis Moreno Blasco, sacerdote somasco
(Capellán de la comunidad de Peñagrande)